fernando ortiz arquitecto
background e intereses actualesMuseo de Arquitectura
Año
2002
Autores:
Jimena Alustiza / Valeria Colombo / Nicolas Rosales / Fernando Ortiz
Catedra:
Marcello Trabucco – proyecto V – Universidad de Belgrano
“El espacio es la arquitectura concebida como arte” (Bruno Zevi)
En este proyecto se integra mi desarrollo personal con las competencias profesionales que fui adquiriendo a lo largo de la carrera. Luego de haber transitado varias propuestas surgidas de diversas analogías formales, la propuesta final derivó en una idea más abstracta. Nos motivó un cierto ánimo vanguardista, la intención de “hacer algo nuevo”, un proyecto que, de alguna manera, trascendiera los trabajos realizados anteriormente y nos permitiera registrar la evolución, no sólo de las ideas, sino también de nuestras capacidades concretas de resolución. La idea fuerza que se mantuvo desde el principio fue la de lograr un espacio vivencial. Sin una reflexión demasiado conciente el proceso se fue orientando hacia la proyectación del espacio por encima de la forma. El reto estaba planteado, pero ¿cómo concretar lo subjetivo?. ¿Cuál es el lenguaje del espacio que no desvía hacia otras simbologías, sino que simplemente se vive? Estas preguntas fueron encontrando sus respuestas en el desarrollo del proceso de proyecto, que se dió con naturalidad.
Respetando la premisa de no dar valor a la forma, el edificio se planteó como un prisma puro de vidrio traslúcido que adoptó las proporciones de los elementos referenciales del entorno. [docks de puerto madero] En el interior, se mantuvo la misma pureza volumétrica [exceptuando el volumen de administración], la riqueza perceptiva se buscó a través de la materialidad, recurriendo a la madera, metal, vidrio y tela.
El planteo funcional del museo es simple, se trata de un contenedor de todas las actividades, las cuales se encuentran en un gran espacio donde se distinguen dos tipos básicos: los volúmenes primarios y las bandejas. Los volúmenes son cerrados, y en ellos se desarrollan las actividades que precisan un cierto grado de aislamiento, [exposiciones permanentes - servicios - circulaciones - talleres - administración] luego, dispersas en el espacio, se encuentran las bandejas que contienen las actividades menos restringidas [exposiciones temporarias]. Espacialmente podemos analizar distintas instancias, de las cuales se reconocen tres macro-instancias: afuera, adentro-afuera, adentro-adentro.
En cada una de ellas el carácter es determinado por la materialidad y por la escala. Vale la pena aclarar que el carácter no se entiende como mera característica espacial, sino como la identidad, la esencia, como el genius loci (el espiritu del lugar) del museo.
Afuera
Las características propias del acceso sitúan al sujeto en posición de observador. Se siente absorbido por la monumentalidad de un volumen puro de vidrio, al mismo tiempo, impulsado a recorrerlo, a rodearlo a través de la rampa que acompaña el recorrido. Es casi como mirar una obra de arte, que ofrece una visión primera e inmediata, algo intrigante que promueve el desplazamiento. La escala presenta, en este “peregrinaje”, varios puntos a tener en cuenta: en principio existe una percepción alejada que muestra la escala monumental, la “presencia” del edificio [desde la vereda o desde el boulevard]. Luego es necesario un acercamiento tangente al edificio a través de la rampa, lo que acrecienta una sensación de “supremacía” del objeto respecto de la persona. Entonces, la sensación de “contemplar un edificio institucional”, cambia radicalmente transformándose en una sensación de “respeto” . Una vez completado el descenso por la rampa nos encontramos en una explanada con una escala distinta de aproximación que permite otra visión de la totalidad del edificio: ahora se percibe más alto, dado que baja dos metros. En este punto el sujeto alcanza visualmente el acceso pudiendo comparar directamente su propia escala con las proporciones totales del edificio.
Adentro-Afuera
En el interior la percepción de la escala general es violenta, no solo por el tamaño en relación al sujeto, sino por la escasez de espacios referenciales que posean esas características.
El espacio inmediatamente después de la entrada se expande [aunque parezca extraño], se presenta sin un horizonte y sin un techo determinado creando de esa manera un macro-cosmos interno. Los cuerpos principales son monumentales, y se reconocen como tales, pero los secundarios, las bandejas, mantienen la escala humana y recorren el espacio de manera orgánica. En este momento resulta imposible describir el espacio de forma sintética, y es necesario recorrerlo. La percepción varía a cada instante, al igual que la escala. El espacio es infinito.
Mi cuerpo está vivo, porque busca su equilibrio, busca la escala de su ego, está vivo porque forma parte del espacio y éste forma parte él.
Existe un “interior-externo” que escapa de las consideraciones anteriormente mencionadas, pero que sin embargo posee una de las sensaciones espaciales mas particulares. Se trata del espacio sobre los volúmenes primarios. [bar] Aquí el observador se encuentra sobre un plano con limites ciertamente definidos, nuevamente “sin” horizonte pero con un techo ya perceptible. En esta instancia cree tener control sobre el edificio, por lo tanto su ego [en sentido amplio], se encuentra en el más alto nivel posible, dado que el bar, posee escala humana, lo que le brinda seguridad; y vista hacia todo lo acontecido en el museo, esto le sugiere “poder”.
Adentro-Adentro
El interior del interior [permanentes, biblioteca y talleres] constituye el espacio de control, el espacio racional, es el que conserva la escala humana en todo momento, aquí el espectador olvida todas las sensaciones del comienzo, va a olvidar también su búsqueda, y se limita a recorrer la exposición.
Las distintas instancias espaciales fueron articulándose de manera casi automática dando cuenta de una evolución en el proceso de racionalización de lo subjetivo. Volviendo al objetivo principal: lograr un espacio vivencial, veamos qué quiere decir vivencial. Significa un espacio que emocione, que alcance los sentidos desde lo inconsciente, desde lo fenomenológico, no desde el punto de vista científico-analítico, sino como un regreso a lo natural, a lo universal.
(la memoria es un extracto de la tesina final de carrera “la escala del ego”)
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